Un gran espacio abierto con suelos de cemento, techos de madera y con vigas a la vista. Dos granero restos de las actividades agrícolas que históricamente tuvieron en la zona de Pingjum, en los Países Bajos, se convierten en encantador lugar para vivir y original zona de trabajo.

En el edificio más grande, se abrieron los pasillos existentes, para optimizar la transmisión de luz a través de todo el espacio. Una conexión perfecta entre el interior y el exterior. El espacio del granero más pequeño sirve como estudio para el trabajo y la contemplación.

A lo largo del espacio se conservaron los detalles originales, con una decoración de estilo ecléctico con muebles de estilo rústico, vintage y contemporáneo. En el salón destaca el sofá amarillo y la alfombra con motivos étnicos. El comedor, decorado con muebles de madera y tonos claros sigue la misma línea.

 

VÍA/ ina-matt.com
Fotografía/ Morten Holtum y Mirjam Bleeker