Perfectamente integradas estas casas vacacionales, se adaptan a la topografía y naturaleza del entorno, Ciudad de México.

Valle de Bravo es una pequeña población rodeada de un espectacular entorno. En esta población, Héctor Barroso y su estudio han llevado a cabo una intervención totalmente respetuosa con el entorno.

“Aprovechar los recursos naturales del lugar, a través de intervenciones que se fundan en el paisaje es la máxima de nuestro trabajo”, explica Barroso. Acorde a la filosofía que caracteriza sus obras, apuesta por la calidad de la arquitectura y la desaparición entre lo natural y lo construido.

Completamente rodeadas de pinos, las casas de vacaciones se han diseñado como volúmenes de caras distintas y permitiendo la entrada de luz natural en su orientación. Todos los espacios se vuelcan al exterior, comunicando el patio con las terrazas y el jardín.

El proyecto ha sido galardonado en los AZ Awards 2018, en la categoría Best in Architecture-Residential Single Family Residential Interiors.

 

vía/ diariodesign.com