Todos los materiales oponen resistencia, en mayor o menor medida, al paso del calor a través de ellos.

Ejemplos de estos aislantes térmicos pueden ser las lanas minerales como la lana de roca, las espumas plásticas derivadas del petróleo como el poliestileno extruído. El núcleo de Poliestireno extruído garantiza la ausencia de puentes térmicos gracias a la homogeneidad del aislante en todos los puntos del panel. Y reciclados como los aislantes a partir de vegetales como el corcho natural. El espesor del núcleo aislante de aglomerado de corcho natural es de 100 mm, lo que garantiza el cumplimiento de la normativa en cuanto a aislamiento térmico se refiere. Y la Lana de Roca, un material natural y totalmente reciclable, fabricado a partir del basalto, roca de origen volcánico. Como material de construcción, se utiliza principalmente como aislamiento térmico ya que contiene aire seco y estable en su interior, por lo que actúa como obstáculo a las transferencias de calor y de frío.

Los puentes térmicos más comunes en una vivienda, suelen presentarse en la zona de puertas y ventanas. Es muy importante aumentar la eficiencia energética, un edificio bien aislado garantiza el confort y la calidez necesaria, manteniendo estable la temperatura interior independientemente de las condiciones exteriores, ya sean de frío o calor.

Las cubiertas con este tipo de aislantes térmicos alargan la vida útil de la cubiertas y su montaje es muy rápido y sencillo.